lunes, 13 de octubre de 2008

Boletín 2008/09



RENOVARSE O MORIR


Desde que nacemos, todos sin excepción,
vivimos a lo largo de nuestra vida diferentes tipos de transformaciones.

Así, experimentamos transformaciones físicas, nuestro cuerpo pasa de ser un bebe a ser un adulto, transformaciones académicas de ser unos ignorantes a todos unos profesionistas, transformaciones familiares de ser hijos a ser padres, además de transformaciones sociales, laborales, económicas, espirituales etc.

Muchos de esos cambios se van dando de manera automática sin que nosotros hagamos algo definitivo para evitarlos o provocarlos, para éstos el único agente impulsor o inhibidor es el tiempo. Sin embargo existen transformaciones que definitivamente dependen únicamente de nosotros para poder gestarse, son precisamente éstas las que nos harán crecer, y harán la diferencia entre una vida plena y exitosa ó una vida de frustraciones y fracasos.

La mala noticia es que, muchos de los procesos de cambio que tenemos que llevar a cabo para crecer, se tienen que hacer saliendo de nuestra zona de confort, dando un esfuerzo adicional, haciendo cosas poco comunes, inclusive hasta dolorosas, que muchos de nosotros no estamos dispuestos a hacer y por ello ya sea a los 25 o a los 60 años renunciamos a la renovación, y por ende dejamos de crecer y es ahí, cuando decidimos dejar nuestro desarrollo donde empezamos a morir.

Creo que la parábola del Águila es un buen ejemplo:

El águila es el ave de mayor longevidad de su especie. Llega a vivir 70 años. Pero para llegar a esa edad, a los 40 años, deberá tomar una seria y difícil decisión.

A los 40 años sus uñas están apretadas y flexibles, sin conseguir tomar a sus presas de las cuales se alimenta, su pico largo y puntiagudo se curva apuntando contra su pecho, sus alas están envejecidas y pesadas, y sus plumas gruesas. Volar se hace ya muy difícil.
Entonces el águila tiene solamente dos alternativas: morir o enfrentar su doloroso proceso de renovación, que durará 150 días.

Ese proceso consiste en volar hacia lo alto de una montaña y quedarse en un nido cercano a un paredón, en donde no tenga la necesidad de volar.

Después al encontrarse en el lugar, el águila comienza a golpear con su pico en la pared hasta conseguir arrancarlo después de arrancarlo, esperará el crecimiento de uno nuevo con el que desprenda una a una sus uñas talones. Cuando los nuevos talones comienzan a nacer, comenzará a quitarse sus plumas viejas.

Después de cinco meses sale para el famoso vuelo de renovación que le dará 30 años más de vida.

En nuestra vida muchas veces tenemos que resguardarnos por algún tiempo y comenzar un proceso de renovación, y para continuar un vuelo de victoria, debemos desprendernos de costumbres, tradiciones y recuerdos que nos causaron dolor. Solamente libres del peso del pasado, podremos aprovechar el resultado valioso que una renovación nos trae.

Analicemos nuestra vida con minucia, haciendo una retrospección sabremos con certeza, ¿Quiénes somos? ¿Que Hacemos? y por último ¿Qué tenemos?.... (les suena familiar – SER, HACER y TENER-), y seguramente al contestarnos estas preguntas tan sencillas pero al mismo tiempo tan poderosas, encontraremos muchas oportunidades de mejora en nuestra vida personal y profesional e indudablemente tendremos que realizar cambios para poder alcanzar nuestros sueños.

Aunque cualquier día es muy bueno para empezar nuestros procesos de renovación, creo que el inicio del año 2008 puede ser un buen pretexto para hacerlo, pongamos manos a la obra, no tenemos nada que perder, pero sí mucho que ganar, total si lo hacemos y pagamos el precio lo peor que puede pasar es que nos convirtamos en personas de ÉXITO.

Y tu ¿Que prefieres?... Llegar a los 40 o a los 70 años.

¡Envejecer es obligatorio, CRECER ES OPCIONAL!


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