lunes, 10 de noviembre de 2008

Boletín 2008/13


¡ ATRÉVASE A REVITALIZAR SU NEGOCIO !

Atrévase a pasar del autoempleo..sí sí, del autoempleo. Así tenga Ud. una empresa con 200 empleados o más, si ésta no puede funcionar sin su presencia, no es negocio, es autoempleo. Atrévase también a ser empresario. Ande. No le dé vergüenza. No se corte. No le tema a la “mal cartel” que tiene la palabra empresario. Ser emprendedor y ser empresario suponen (o al menos debieran suponer) un objetivo de generación de riqueza. El dinero no es malo por sí mismo. Puede ser, mal enfocado, un instrumento de esclavitud. Bien enfocado es un instrumento de libertad. Para Ud., para los suyos, para sus propios empleados y para la comunidad. Es una obligación social. Si no hay riqueza, no hay posibilidades de instrumentar políticas públicas para su mas justa y equitativa distribución. Lo contrario es, la muy castrista, justa distribución ….de la pobreza. Hay que romper los dogmas, los prejuicos, los paradigmas que se convierten en paradojas, o mejor dicho (peor dicho, pues), en parajodas. Me explico:

Hace algunos años un grupo de científicos hizo el siguiente experimento. Se enjauló a 5 chimpancés en una jaula grande. Esta tenía una plataforma pendiente del techo y una escalera de cuerdas para acceder hasta esta. En la plataforma se colocó ¡unos buenos y exquisitos plátanos!. Cada vez que un chimpancé subía la escalera hacia los plátanos, un chorro de agua fría a intensa presión lo martirizaba y el chimpancé bajaba inmediatamente. Hubo un punto en que, cuando algún atrevido sucumbía a la tentación (especialmente cuando les hacían pasar un rato mas largo de hambre) los demás lo atrapaban y lo golpeaban, riñéndolo por intentar la estupidez de pasar por el castigo, que al final del camino tenía tal recompensa. Tiempo después, cuando ya ninguno intentaba ir a por los plátanos, se sustituyó un mono, por otro. Por supuesto que el nuevo habitante de esta especie de “Gran Hermano Chimpancé”, inmediatamente quiso subir la escalera de cuerdas a por el preciado bien. Los demás, fieles a la tradición, se lo impidieron. Le propinaron tremenda golpiza y el simio, dejó de intentarlo. Paulatinamente fueron siendo sustituidos, de uno en uno, todos los monos hasta que no quedó ninguno de los integrantes de la “comunidad” original. Los plátanos seguían intactos, pues cada nuevo miembro era castigado vehementemente por los demás, cada intento de ascenso. Ya ninguno sabía porqué, estaba vedado ir a por plátanos exquisitos, siempre frescos. Si pudiesen haber sido entrevistados, la respuesta sería “porque así ha sido siempre”. A ninguno de los miembros del equipo original se le ocurrió tratar de aprender a disfrutar el agua fría o bien, en lugar de correr de vuelta con los compañeros, seguir adelante hasta el triunfo. El chorro de agua solo apuntaba a un punto en la mitad del camino. La reacción natural era volverse atrás. Nació un dogma, en una comunidad de monos. Un Gran Prejuicio. Una cosa que se hace y se establece como Verdad, sin pasarla por el Juicio. Hay paradigmas positivos. Un paradigma, es un ejemplo. En este, como en muchos casos de nuestra vida de humanos, un ejemplo de resultado claramente negativo. ¿Cuántas cosas deja Ud. de hacer porque no se atreve, o porqué nadie lo ha hecho, o porque “por aquí eso no se estila” “no se acostumbra” “nosotros los…..(póngale la etnia, región o comunidad autónoma que quiera) somos muy “así”” etc.

Analícese. Ud. necesita, tanto o más que su negocio, ponerse unas metas y hacer cosas diferentes, para obtener resultados diferentes. Si sigue haciendo lo mismo, obtendrá NO LO DUDE, los mismos Resultados.

¡ HASTA LA PRÓXIMA ENTREGA !

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